Recuerdo de una velada poética
cuando conocí El Averno
y luego nos llevaron a una peña llamada
La capilla y entre guitarra y cajón
supe lo que era ser una criolla de esta nación.
Labor de una aprendiz de poeta...Palpar cada emoción propia y/o ajena para compartirla en el pergamino. Espero que les agrade y se sientan en buena compañía.