martes, 28 de abril de 2015

richard marx righ here waiting sub español





MI SUEÑO DE ESPERA

La distancia y el silencio

se han hecho amables,

quien diría...

Cuando la noche abre sus ojos

dando paso a la luz primera

yo feliz despierto

porque te he soñado vida mía.




Aún cuando la mañana empiece

privada de tu cercanía

mis recuerdos te traen al presente

con esos besos de la despedida,

y toda mi respiración se acelera

fortificando mi alma , llenándome de alegría.

El día pasa raudo

y pese a las horas de agobio infringido

la esperanza se mantiene erguida,

aprieto los párpados

para que el descanso llegue

y entre mi sueño de espera

tu amor me entregues.



Maricruz Díaz
28.04.15

domingo, 12 de abril de 2015

Inhumano Silencio



INHUMANO SILENCIO

Los recuerdos van quedando 
cual cristales rotos,
regados bajo la tenue lluvia 
de este tiempo, que diluye las alegrías,
que alguna vez vivimos.
Tatuado aún tu nombre en mi frente
con ese beso amoroso, de entonces,
ya no es el mismo en mi memoria.

Ya no se oyen ni como eco
los reclamos de los días distantes
que arrugaban sábanas 
y la angustía de las despedidas.
Ya no está tu mano apretando la mía.

El rostro va quedando apagado
de miel, de labios temblorosos,
de cielo...fríos los ojos al recuerdo dulce,
sumiso a la barbarie del olvido,
moribundo el corazón a tu desdén.

Preferiría la rebeldía del dolor
a este sometimiento del tiempo,
que nubla la luz del recuerdo
de esos vívidos momentos,
transformados en inhumano silencio.



Maricruz Díaz
12.04.15

miércoles, 18 de marzo de 2015

Antígona


Cuida la ligereza de tu lengua,
y por mucho que la rabia te arda 
no dejes cobrar venganza a tu odio...


No...¡No maldigas!
Que tu estirpe pueda 
que así misma se extermine.
Las oscuras pasiones desencadenan
siempre, aún pequeñas, en muerte.
Cuando se suelta una maldición,
no hay inocente que se libre.


Como un pajarillo alzaba vuelo, 
cada mañana jugábamos
sujetando los escudos y las espadas,
sin presentir las sombras que se avecinaban.


Tuve que atar mis alas
presenciando el suicidio de mi madre 
y ser el lazarillo hasta su muerte de mi padre,
para ver luego enfrentarse a mis hermanos
hasta hundir, uno al otro, la empuñadura de sus armas.


Y el poder, 
ese poder que antaño era familia, 
era protección,
hoy se erigía como ley y justicia,
desmembrándome en agonía.


La frescura de mis años se fue encorvando
cavando la tumba de mi hermano aborrecido,
y es que mi conciencia mil veces lo valía
a la mudes de una obediencia mal habida. 


En aquella cueva, 
muerta en vida no he querido,
he amado, sí, 
entregando más allá de mis fuerzas 
mi propia vida.


Y al sentirla escapar de mi cuerpo,
cada uno de mis seres amados yo he visto
mientras la muerte con ternura me sonreía.
Acogiéndome en su regazo 
con frío beso me nombraba:
¡Antígona!,  ya descansa.



18.03.15