domingo, 12 de abril de 2015

Inhumano Silencio



INHUMANO SILENCIO

Los recuerdos van quedando 
cual cristales rotos,
regados bajo la tenue lluvia 
de este tiempo, que diluye las alegrías,
que alguna vez vivimos.
Tatuado aún tu nombre en mi frente
con ese beso amoroso, de entonces,
ya no es el mismo en mi memoria.

Ya no se oyen ni como eco
los reclamos de los días distantes
que arrugaban sábanas 
y la angustía de las despedidas.
Ya no está tu mano apretando la mía.

El rostro va quedando apagado
de miel, de labios temblorosos,
de cielo...fríos los ojos al recuerdo dulce,
sumiso a la barbarie del olvido,
moribundo el corazón a tu desdén.

Preferiría la rebeldía del dolor
a este sometimiento del tiempo,
que nubla la luz del recuerdo
de esos vívidos momentos,
transformados en inhumano silencio.



Maricruz Díaz
12.04.15

miércoles, 18 de marzo de 2015

Antígona


Cuida la ligereza de tu lengua,
y por mucho que la rabia te arda 
no dejes cobrar venganza a tu odio...


No...¡No maldigas!
Que tu estirpe pueda 
que así misma se extermine.
Las oscuras pasiones desencadenan
siempre, aún pequeñas, en muerte.
Cuando se suelta una maldición,
no hay inocente que se libre.


Como un pajarillo alzaba vuelo, 
cada mañana jugábamos
sujetando los escudos y las espadas,
sin presentir las sombras que se avecinaban.


Tuve que atar mis alas
presenciando el suicidio de mi madre 
y ser el lazarillo hasta su muerte de mi padre,
para ver luego enfrentarse a mis hermanos
hasta hundir, uno al otro, la empuñadura de sus armas.


Y el poder, 
ese poder que antaño era familia, 
era protección,
hoy se erigía como ley y justicia,
desmembrándome en agonía.


La frescura de mis años se fue encorvando
cavando la tumba de mi hermano aborrecido,
y es que mi conciencia mil veces lo valía
a la mudes de una obediencia mal habida. 


En aquella cueva, 
muerta en vida no he querido,
he amado, sí, 
entregando más allá de mis fuerzas 
mi propia vida.


Y al sentirla escapar de mi cuerpo,
cada uno de mis seres amados yo he visto
mientras la muerte con ternura me sonreía.
Acogiéndome en su regazo 
con frío beso me nombraba:
¡Antígona!,  ya descansa.



18.03.15

domingo, 1 de marzo de 2015

Nácar salino

ola congelada en la Antártida

Mi espíritu es de un galeote ígneo
cuyo cúbito lleva inscrito el devenir 
 del oleaje coagulado,
de la costra de un seísmo echado a su fin.

Mas evoco cual calco vivificado
el revuelco de la zona abisal
engullendo alegrías,
lujuria de algas replegadas,
de pétreos arrecifes coralinos
y el ahogamiento angustioso de la ostra...

Desde mi islote, 
húmedos salinos  recuerdos
dejan ver el nácar,
¿Cómo asegurar
que sea la esperanza?