martes, 20 de enero de 2015

Entre candeletas y campanitas



A veces pienso que el sarcasmo 
es el único ingrediente que no vacila 
entre tu vereda y la mía,
donde hartarse, es el pan diario
conque mellar el alma.

Voy de cola, con suspicacias,
deshaciendo todo lo logrado,
como el dinosaurio herido 
que pisa la hierba, 
quedando todo varado..

Y es que a veces creo
que todo esta enmohecido,
pues en los rincones sabes
las telarañas y la humedad
deprimen mi alma.

Allá afuera, 
entre tu vereda y la mía
hay un camino a la felicidad,
donde dejar candeletas que atormentan
para tocar, las campanitas de libertad.

Que minúsculo es el instante de un beso
cuando se vive de espaldas a la realidad.


20.03.14